Por Irene

Nunca llevé un diario. Es más ni siquiera pude hacerlo cuando empezé mi blog.
Por lo tanto tengo imágenes fijadas en la memoria, porque además tengo muy pocas fotos de mis años de adolescente… esa etapa en donde comienza una a mirar hacia las demás personas para encontrarse un poco, no?

Y así me pasó que la Srta. Russ me convocó para escribir un texto sobre unas memorias mías.Y yo comencé a recordar mi primera relación. Y el resultado fue que me di cuenta de que había tenido una oportunidad antes de estar con mi actual pareja, Gabby. Y yo me daba cuenta décadas después.

Pero no lo tomé mal, al contrario.
Esto me provocó una especie de ataque de risa por un lado, y luego un muy buen momento para revisar mi pequeña historia amorosa, con mujeres.

Qué pasó? Bueno que yo iba a la Facultad, y no tenía interés ni sexual ni amoroso por nadie. Sí, tenía 18 años y era una especie de ente que iba a la Facultad, volvía a su casa y nada más. Pero al poco tiempo comencé a ver otras cosas en la vida. Me interesé por el cine, por la literatura, y bueno, de a poco me empecé a conectar con mis compañeros y compañeras. De repente me hice amiga de una compañera de mi barrio. Por lo que nos hicimos muy allegadas, por la cercanía, y por compartir la Facu y todo eso.
Luego de mis idas y venidas, esa amistad no prosperó. Y yo me sentí un poco mal durante años porque pensé que era una amistad profunda, no era de ocasión, pero parecía que me había equivocado una vez más.
Hace poco, revisando aquellos años, recordé varias escenas y algunas otras que tenía guardadas en alguna parte de mi cerebro. Intentando encontrar el cómo y el cuándo decidí que me podía enamorar de una chica, así sin más, y entonces comencé a indagar en aquellas escenas.
Así fue que me di cuenta de que me habían tirado varias indirectas, y otras bien directas y que yo había ignorado, o no había podido registrar de ese modo en aquél momento. Quizás porque valoraba más la amistad de esta compañera que su insinuación, o quizás no me animaba a pensar que podía relacionarme con ella de otra manera. O quizás no me gustaba como probable compañera sexual. O quizás pensaba que como me contaba sus relaciones con varones, yo pensaba que no tendría ninguna posibilidad de querer relacionarse sexualmente con mujeres. De esto último sólo puedo darme cuenta ahora, porque hasta hace poco, ni se me hubiera ocurrido pensar así de alguien.
Lo bueno, es que hoy sé que elegí estar con quien llevo años compartiendo mi vida, mis sueños, y mis noches de amor, mis mejores momentos y los que son más oscuros y tristes.

Es tan bueno este ejercicio de revisar por dónde anduvimos cuando nos estábamos buscando, que se los recomiendo de verdad. Y creo que con el paso de los años, podemos observarnos de otra manera.

En mi caso lo hice con mucho afecto por quien yo era en esos años, tratando de no juzgarme por mis recuerdos. A veces nos castigamos a nosotras mismas por lo que nos parece que no hicimos a tiempo, o porque no fue suficiente. Y creo que lo mejor es vernos con menos dureza, con menos exigencias, seguro que actuamos así por algún motivo.

Y tú/vos, qué te cuentas?

Irene