La poeta griega Safo nació en la isla de Lesbos, actualmente llamada Mitilene, aproximadamente entre los años 650 y 600 a.C. De lo poco que se sabe acerca de su vida, se cree que perteneció a una familia noble, que tuvo tres hermanos, que su padre fue Scamandronymos y su madre Cleis. También se dice que se casó con un hombre rico de la isla de Andros, con el que tuvo una hija llamada Cleis y del que enviudaría rápidamente.

Alrededor de 593 a.C. Safo es desterrada por intervenir en las luchas políticas de la isla y escribir sobre la tiranía de Pítaco. Safo se marcha a Sicilia por un corto periodo y, al regresar a su tierra natal, funda una escuela para enseñar a jóvenes mujeres el arte de la poesía y las letras, además de danza, música, filosofía, gimnasia y las artes del placer. De sus poemas se deduce que se enamoraba de sus discípulas y mantenía probablemente relaciones con muchas de ellas. De ahí proceden los términos lesbianismo y safismo, ambos usados para nombrar la homosexualidad femenina.

En muchos lugares de la antigua Grecia, las mujeres gozaban prácticamente de todos los derechos que tenían los hombres. Lesbos era uno de estos lugares, sin embargo en Atenas la situación era totalmente diferente, por lo que Safo comenzó a recibir los primeros descalificativos en vida por parte de muchos sectores de una tierra donde solamente las prostitutas tenían acceso a la cultura y vida social. Esto hace una idea del pensamiento con que Safo fundó su academia. Existieron otras maestras como Safo, en Máximo de Tiro se citan dos educadoras de esta clase: Andrómeda y Gorgo.

Safo inventó el verso de tres endecasílabos y un adónico final de cinco silábas conocido hoy en día como oda sáfica. Escribió nueve libros de odas, epitalamios o canciones nupciales, elegías e himnos. De éstos sólo quedan algunos fragmentos y dos poemas completos: la Oda a la mujer amada, recogida por Longino en su libro Tratado de lo sublime y la Oda a Afrodita, recogida por Dionisio de Halicarnaso.

La poesía de Safo se caracteriza por la exquisita belleza de su dicción, su perfección formal, su intensidad y su emoción. Muchos poetas griegos posteriores fueron influenciados por la obra de Safo, especialmente Teócrito, Ovidio y Catulo. Safo, junto a su compatriota Alceo, son considerados los poetas más sobresalientes de la poesía lírica griega arcaica. Son además los únicos representantes de la producción literaria lesbia.

Los poemas de Safo fueron acogidos con entusiasmo desde la antigüedad. Se recitaban y se conocían en la Atenas del siglo V a.C. y más tarde, en Roma, habían bustos de ella y los poetas latinos la alaban. Ya a partir de la época alejandrina se puso de manifiesto el interés por conservar su obra e intentar descubrir nuevas partes. Safo ha sido probablemente la poeta más traducida y más imitada de la antigüedad clásica. A lo largo de los siglos, autores como Platón, Catulo, Petrarca, Leopardi, Byron o Rilke, entre otros, han admirado su obra.

Aunque se calcula que fue cerca del año 580 a.C. no se sabe exactamente cuando ni como murió, pero una leyenda muy poco creíble sostiene que, tras ser rechazada por el joven marino Faón, se arrojó desde un acantilado en Léucade. Esto no concuerda para nada con sus poemas de última época, en los que se describe a sí misma como una anciana que goza de una vida tranquila, pobre y en armonía con la naturaleza. Después de su muerte, Mitilene acuñó monedas con su busto y los atenienses le erigieron una estatua en bronce, obra de Silanión. Dos siglos después de su muerte Platón se refiere a ella como “la décima musa”.

En el año 1703, la Iglesia Católica ordenó quemar todas las copias de los poemas de Safo, de los que sólo se logró recuperar un tercio. En 2004 fueron hallados nuevos fragmentos de Safo, que amplían y mejoran sustancialmente uno de los que ya se tenía de ella.

Nota: La palabra lesbiana no es gentilicio de Lesbos. A las mujeres nacidas en la isla se les denomina lesbias.

Oda a Afrodita

¡Tú que te sientas en trono resplandeciente,
inmortal Afrodita!
¡Hija de Zeus, sabia en las artes de amor, te suplico,
augusta diosa, no consientas que, en el dolor,
perezca mi alma!
Desciende a mis plegarias, como viniste otra vez,
dejando el palacio paterno, en tu carro de áureos atalajes.
Tus lindos gorriones te bajaron desde el cielo,
a través de los aires agitados por el precipitado batir de sus alas.
Una vez junto a mí, ¡oh diosa!, sonrientes tus labios inmortales,
preguntaste por qué te llamaba, qué pena tenía,
qué nuevo deseo agitaba mi pecho,
y a quién pretendía sujetar con los lazos de mi amor.
Safo, me dijiste, ¿quién se atreve a injuriarte?
Si te rehuye, pronto te ha de buscar;
si rehúsa tus obsequios, pronto te los ofrecerá él mismo.
Si ahora no te ama, te amará hasta cuando no lo desees.
¡Ven a mí ahora también, líbrame de mis crueles tormentos!
¡Cumple los deseos de mi corazón, no me rehuses tu
ayuda todopoderosa!

Lamento:
Dulce madre mía, no puedo trabajar,
el huso se me cae de entre los dedos
Afrodita ha llenado mi corazón
de amor a un bello adolescente
y yo sucumbo a ese amor.

Más poemas y fragmentos de Safo:
sepiensa.org.mx
geocities.com/versoados

Safo en el arte:
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Vasija griega


Busto griego


Von Dannecker, alrededor de 1800


Claude Ramey, 1801


Antoine-Jean Gros, 1801


James Pradier, 1852


Petrich, 1855


Moreau, 1864


Moreau, 1871


Charles-August Mengin, 1877


Anónimo, 1883


Gustav Klimt, 1888-1890


John William Godward, 1910


Jules Desbois, 1907


Anónimo, Korea, 1925

Fuentes:
lesbianas_estadea.tripod.com
lesbianas.tv
naciongay.com
wikipedia.org