Por B.
En la década de 1970, el zoólogo David Crews de la Universidad de Texas en Austin, descubrió el inusual comportamiento sexual de las lagartijas Cnemidophorus uniparens, a las que ha estudiado desde entonces. Esta especie puede encontrarse en Arizona, Colorado, México y Nuevo México; y es la mezcla de otras dos especies de lagartijas whiptail: Cnemidophorus inornatus y Cnemidophorus burti. El resultado de esta unión fue una especie de lagartijas exclusivamente hembras, que tienen sexo y se reproducen sin la ayuda de machos, por lo que se las conoce popularmente como “lagartijas lesbianas”.
El encuentro sexual entre estas hembras es similar al de las lagartijas macho y hembra de otras especies, pero en este caso, con una hembra “activa” y otra “pasiva”. Estos roles puede tomarlos cualquier hembra, ya que dependen de su ciclo ovulatorio: será pasiva si está en la fase pre-ovulatoria y activa en la fase post-ovulatoria. La diferencia con las otras especies es que en este caso el encuentro sexual consiste principalmente en el contacto de genitales, sin penetración ni transferencia de material genético. Es por ésto que se le ha descrito como una “pseudocópula”. Genéticamente hablando, las lagartijas que nacerán sólo son hijas de la hembra que pone los huevos, por lo que serán copias idénticas de su madre. A esta forma de reproducción se le llama partenogénesis.
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