Por COGAM

Se cumplen diez años de la salida del armario de Ellen Degeneres a través de su personaje Ellen Morgan. Aquello que en un principio supuso un es-cán-da-lo, la retirada de la serie de las pantallas, la retirada de los anunciantes de la cadena, la retirada de la actriz del mundo televisivo,… hoy está convertida en un icono mediático importantísimo que tanto lleva un programa diario de las mañanas de HBO como presenta los Oscars.

En estos diez años muchas cosas han cambiado en el mundo LGTB en España: los avances legales nos han reconocido como ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho, nos podemos casar, las personas transexuales tienen su dignidad reconocida y su proceso de reasignación es recogido por algunas comunidades autónomas del estado.

Si bien la vida de muchos gays ha cambiado, tenemos en las pantallas personajes que hablan abiertamente de su homosexualidad, presentadores que hacen de ello una bandera, cantantes que no tienen problemas en hablar de su homosexualidad e incluso jueces o políticos que públicamente hablan de su vida y de sus parejas.

Todo esto ha cambiado de forma sobresaliente la vida de muchos gays, la visibilidad de personas de éxito reconocido cambia la percepción que la sociedad tiene de los gays demostrando que estos están en todos los ambientes y son personas de éxito reconocido.

¿Pero que hay de las lesbianas?
En estos diez años no hay ni una sola mujer que haya salido del armario. Las lesbianas seguimos siendo completamente invisibles, tenemos más problemas para acceder a los derechos conseguidos por nuestra propia invisibilidad.

Estamos hartas. Hartas de ser invisibles, hartas de que nuestros únicos referentes sean las lesbianas de ficción de algunas series. Queremos dejar de ser producto de ficción para ser una realidad. Pedimos valentía y coraje, eso mismo que muchas de nosotras, desde el activismo tenemos, lo pedimos a tantas lesbianas del mundo de la cultura, de la política, del deporte, que a día de hoy son conocidas y muy valoradas por su trabajo y que nada tienen que perder, que se defienden del adjetivo lésbico como si de un insulto horrible se tratara.

La imagen colectiva de una lesbiana sigue siendo producto del porno para heteros, la diversidad lésbica sigue siendo desconocida fuera del ambiente.

Necesitamos que cambien las cosas, y que cambien ya. Estamos hartas.

Fuente:
cogam.blogspot.com