Por Marla

Leyendo unos comments sobre la primera mujer, se me ocurrió divagar sobre la idea de la amistad con y entre mujeres. Y lo digo porque desde que me gustan declaradamente las féminas, toda mujer nueva que conozco pasa necesaria e inconscientemente por el cedazo de posible conquista amorosa. A menos que esté casada o no tenga ni el más mínimo encanto. Aquí van dos anécdotas (pasadas) al respecto.

2004. En la universidad. Yo, aún concientemente heterosexual. Con andante incluido. Conozco a una chica de otra carrera. Y siento una extraña fascinación por ella. Quiero ser su amiga (sí, claro). Me parece tan linda, tan inteligente, tan aguda en lo que piensa y lo que dice. Y cómo se mueve. Y todo lo que sabe. A las pocas horas me doy cuenta de que tiene novio. Me achaco y me pregunto por qué diablos me importa que esté pololeando. Intento hacerme su amiga y funciona. Incluso salimos solas varias veces. El último año la veo poco. La semana pasada me la encuentro luego de unos meses sin verla y, cuando sonríe y la escucho hablar, recuerdo por qué me gustaba tanto. La quiero mucho, la admiro. Somos amigas. ¿O “amigas”?

2006. Diciembre, casa de mi jefe. Están mis compañeros, algún amigo y su esposa, la de mi jefe. La conozco desde hace unos meses antes, porque es su esposa y no es la primera vez que el jefe nos invita a su casa; además trabaja en el mismo lugar que nosotros. Es preciosa, cálida, simpática y está muy enamorada de él. Y el de ella. Son algo así como la pareja perfecta. Así que ni la miro, no se me pasa por la cabecita. Y ese día de diciembre ocurre que ella, tan cariñosa, me abraza por detrás. Le siento las tet** en la espalda y me recorre un escalofrío. Desde entonces cada vez que la veo la abrazo un segundo más que al resto y la saludo más efusivamente. Es su culpa. Conversamos y me sonríe. Somos algo así como amigas.

Todo esto era a propósito de que es frecuente (en los años de adolescencia y adolescencia tardía) que la primera vez que te enamoras de una mujer, ella sea tu amiga. Pasan tanto tiempo juntas, la encuentras tan bella, te empiezan a pasar cosas. A veces se escapa de las manos (jejej), a veces no.

¿A cuántas mujeres les habrá roto el corazón su amiga?