Por Bimbolla

Hace unos días estuve junto con Izel y unas amigas viendo ésta obra de teatro. Es una comedia de temática lésbica y que a mi personalmente me hizo pasar un buen rato. Es una demostración más de que con escasos recursos pero con ganas y talento se puede hacer pasar un buen rato y de paso, también, dar que pensar.

La actriz, Cristina Castillo me gustó mucho. Desde el primer momento capta tu atención y durante la hora, que duró aproximadamente el espectáculo, se me instaló una sonrisa en la cara que por momentos se convertía en carcajada.

En la obra se tocan bastantes tópicos con los que más tarde alguna confesó haberse sentido identificada en un momento u otro de su vida. Yo particularmente, no me encontraba por ninguna parte, y mira que presté atención pero no hubo forma. Casi estaba por darme por vencida cuando de repente se menciona a una clase de lesbiana con perro… uff que alivio pensaba que al final no se iban a acordar de los especimenes extraños como el mío. Claro que esa alegría inicial se vino al traste cuando tras acabar el espectáculo alguien menciona, “la verdad, es que lo que menos se ajustaba era la lesbiana con perro, normalmente es mucho más habitual tener un gato”… en fin, ¡qué sabrán ellas!.

La visibilidad siempre muy presente en la vida de las lesbianas, incluida la mía, también lo estuvo a lo largo de la representación y tengo que reconocer que es un tema que me saca bastante de mis casillas, sobre todo, cuando se utiliza como arma arrojadiza. Todavía me sorprende cuando entro en un blog, foro o similar y leo como una lesbiana se encarniza juzgando la no visibilidad de otras. En realidad, reconozco que me sorprende y me cabrea a partes iguales.

Me sorprende porque en mi opinión el tema de fondo, lo importante, no es tanto la visibilidad como la aceptación y para mí una no es consecuencia de la otra, como mucho pueden ser complementarias.

Me cabrea porque no puedo entender como una persona que ha pasado algo igual o similar y que de una forma u otra ha conseguido superarlo lo utilice como signo de debilidad en otros. Porque tampoco nos vamos a engañar, la visibilidad si a alguien ayuda es al que es capaz de dar un paso hacia delante y salir del armario. Es cierto, que lo que no se ve no se sabe, pero eso era valido hace años, hoy por hoy no nos engañemos todo el mundo sabe que existimos, aunque solo sea por las fiestas del Orgullo.

Hoy el problema es otro que nada tiene que ver con la visibilidad sino más bien con la aceptación, incluso entre nosotras. A veces me pregunto, si no tenemos bastante con el foro de la familia o con la iglesia católica como para encima ponernos trabas entre nosotras. ¿No sería todo más fácil si en lugar de juzgar, tendiésemos la mano?.