Por Jolie

Levanto la mano y uno de ellos acude a mi pedido.

Tomo asiento en el puesto delantero y al cerrar la puerta olvido la mitad de mi pie fuera y me gano a cuenta propia un intenso dolor de aquellos que se minimizan solo con un (&%/$%*

El comedido taxista me brinda un ungüento casero y su inmediato interés en mí.

A la avenida Buenavista y 14va norte, por favor. Digo entre dientes.

Me pregunta por mi tipo de música favorita y la pone en su reproductor para aliviar tensiones, dolores y mejorar el ambiente.

Me comenta que este día jamás lo olvidará, puesto que ha sido uno de los peores en el negocio. Primero (dice él) no ha tenido carreras porque el paro no ha permitido el ingreso de viajantes a la ciudad, segundo porque a los mariquitas que se les ocurrió realizar la marcha de colores por la avenida principal, malo… malo el día.

Con presta predilección yo pregunto detalles de la marcha, porque lamentablemente me la perdí.

T: Hubo harto gay, mucho maricón disfrazado de mujer, también familiares de los travestis apoyándolos y bastantes tortillitas, señorita. Parecía carnaval por la música y los colores.

J: Tortillitas?

T: Si, ya sabe, señorita. Esas mujeres que… y junta las manos para hacer sonar unas palmaditas.

Aliviar tensiones… sirvió la receta, pues me hizo reír con todos los dientes por unas dos cuadras.

J: Lesbianas señor, se les dice Lesbianas. Bueno aunque “tortillitas” suena mejor que muchos de los nombres con que he escuchado nombrarlas.

T: Si señorita, es de cariño (mientras me guiña un ojo).

Se escucha música, se ve unas mujeres bailando sobre la tarima, mucha gente reunida alrededor, unos aplaudiendo otros mirando con cara de asombro… Hemos llegado.

T: Oiga señorita, pero aquí es donde se reúnen las tortillitas.

J: Si mi señor, aquí es donde se reúnen las tortillitas… aquí es donde NOS reunimos las tortillitas.