Por Miss Fiamma

Sally conoció a Sally ya que ésta última era la mejor amiga de la novia de su mejor amiga (un poco de voluntad, no es tan complicado como parece, nunca se sabe).
Sally estaba en medio de una relación un poco tormentosa con una esquiva beldad de ojos verdes que se había ido a una impostergable reunión familiar a 1000 km de distancia (como siempre) y Sally remaba su soledad en el verano de Buenos Aires. Y nunca se sabe.
La mejor amiga en cuestión no estaba dispuesta a que Sally languideciera como una acelga y, al consultar con su novia, decidieron presentarle a la otra Sally. Mediaron mil invitaciones a tomar helado, salidas absurdas al cine, hasta el ofrecimiento incondicional a participar en una mudanza. La otra Sally era reconocida en el medio por sus habilidades dignas de Rodolfo Valentino. Sally aceptó heladitos, películas y acarreo de libros en la mudanza. Ya casi terminaba el siglo XX y ¿ qué se podía esperar del XXI? Nunca se sabe. Ante tan tremenda incertidumbre, Sally también aceptó besos y se entregó encantada a los fogosos embates de Sally. Comenzaba 1999.
Por un par de meses se mostraron juntas por todo el “ambiente”. No dormían. Comían poco y salteado. Se dedicaban casi exclusivamente al amor y al helado de agua de frutillas. Muchos (casi todos) se preguntaban qué las unía. La respuesta era simple: nada. Pero era imposible separarlas.
Pasaron los años. Hubo desencuentros y algún encuentro. Pero con un tizne más cercano a la camaradería que al borde del “amantazgo”. Hasta que, finalmente, la otra Sally le presenta a Sally la que sería su pareja por largos años. Sally cree que la historia con con “la otra” Sally era de otros diluvios, que había quedado en el tiempo pero nunca se sabe.
Comienza el 2006 y las encuentra a ambas sin pareja. Llega un saludos de “la otra” Sally en el MSN (“sólo para saber cómo estás”). Sólo para saludar y abrir una temporada de encuentros que les dejaba agotado el cuerpo y sonriente el alma.
Nunca se sabe…
Sally y Sally todavía conservaban el mismo timing impecable y explosivo.
Sally y Sally no habían olvidado nada del cuerpo del otra.
Sally y Sally volvían a ser amantes.