Por Aurora
poetapasionada@yahoo.es

Se han tejido tantos mitos sobre las lesbianas, y hemos sido víctimas de tantos estigmas, que cuando alguien descubre su preferencia por las mujeres, se siente fuera de contexto, y la sociedad y nuestras culturas, la hace sentir un paria, un ser abominable…

Muchas mujeres, al haber descubierto que son lesbianas, no pueden o no saben aceptarlo, y le preguntan a Dios, por qué, por qué ellas?

Creo que todas esas dudas, y ese malestar que sienten es por el concepto que tienen de las lesbianas.

Una lesbiana, mis queridas amigas, es como cualquier mujer, igualita; debe estudiar, trabajar, tiene sueños, le gusta vestirse bien, verse bonita, oler rico…. ir al cine, tomarse un vino, ir al gimnasio, a la peluquería etc. la única diferencia, es al momento de los sentimientos, y de la sexualidad.

Ahí viene la diferencia, mientras a tu amiga, le gusta “Juan”, y quisiera acostarse con el, a ti te gusta “María”, y te encantaría acostarte con ella.

La forma de aceptarte, es igual a la forma de cómo te aceptas como persona y como mujer…. La forma como conduzcas tu vida, y los valores que tengas, harán que tú te respetes y por ende, te respeten los demás.

Lamentablemente, como ya lo indicara; sobre nosotras las lesbianas, hay muchos tabúes, estigmas y prejuicios, porque hay algunas personas promiscuas y sin valores que nos han hecho quedar mal. Pero, así como NO todos los políticos son corruptos, ni todos los hombres son infieles, ni todos los bailarines son gays, ni todas las monjas son castas, así mismo, NO todas las lesbianas somos unas promiscuas e infieles.

Cuando aceptes todas tus cualidades, todas tus virtudes y veas que eres un buen ser humano, entonces empezarás a aceptar lo otro. Y por qué tu? pues también pregúntate por qué Aurora, Emilia, Marión, Elsa, Sonia, Amalia, Perla, etc. y así te tendría que nombrar miles y cientos de miles de mujeres lesbianas.

Hay lesbianas en la religión, en la política, en el arte y la cultura, en el deporte, en las finanzas, en la educación, etc. Mujeres maravillosas y sobresalientes, que se han destacado no sólo como profesionales, sino como extraordinarios seres humanos.

Espero que estas líneas les sirvan para algo. Pero como les indiqué al inicio de esta nota, no se vean como monstruos, porque no lo son, no se vean como un bicho raro, porque tampoco lo son. Simplemente eres una hermosa mujer, que le gusta la Coca Cola y no la Pepsi.