Por Cultura Lesbiana
Por Juana Ramos
Si no vives como piensas acabarás pensando como vives, grafiti del Labo.
Para empezar quiero afirmar que los contenidos expresados en este texto son producto de mi punto de vista particular, elaborado a través de reflexiones realizadas sobre la transexualidad, considerando que existen diferentes puntos de vista, y que mi objetivo consiste en compartirlo con vosotras sin pretensión de ser la portadora de la verdad absoluta, máxime en un terreno tan desconocido y escurridizo como la transexualidad, y a la vez tan rico y representativo de una de las más deliciosas virtudes del ser humano: la diversidad.
Habitualmente tendemos a creer que una persona se cambia de sexo principalmente para adaptar su homosexualidad a un estatus de normalización heterosexual. Nada más lejos de la realidad, como demuestra la existencia de diferentes orientaciones sexuales en personas transexuales. La identidad de género por un lado y la orientación sexual por otro son diferentes aspectos de la esfera sexual de la personalidad, independientes entre sí. Existen todo tipo de combinaciones.
Vivimos en un sistema social con una marcada estructura dicotómica de géneros, que asigna un género diferente a cada sexo “biológico” y que determina como ha de ser la conducta del individuo (no solo la sexual) según el género asignado, a lo largo de toda su vida. Y lo hace a modo de vestir con trajes totalmente distintos a las personas: la vestimenta social: el género. Las personas transexuales nos rebelamos contra dicha asignación. Interiorizamos los caracteres del género opuesto, y lo hacemos de forma tan contundente que modificamos nuestra biología para adaptarnos al sistema sexo-género establecido. Nos adaptamos porque al igual que cualquier otra persona no podemos abstraernos a dicho sistema. Nadie puede eludir su influjo. La presión social existente impide poder hacerlo, y por ello, en mayor o menor grado, nos comodamos en un género, aunque no sea el que nos ha asignado el sistema (“si me siento hombre, aunque me haya sido asignado el género mujer, no sólamente siento y vivo los atributos del género masculino, sino que modifico mi cuerpo para adaptarme a lo establecido, tanto externamente (necesito que los demás vean en mí a un hombre), como internamente (necesito verme yo mismo como hombre en todos los aspectos)”). Con esto no quiero dar por sentado que asumamos todos los atributos del género que sentimos. Sino simplemente que atravesamos esa línea invisible, variable, imprecisa que separa los géneros. Y ello en sí mismo representa un acto revolucionario, un duro golpe a la norma sexista, rígida, estática, arcaica. Un acto revolucionario que mina los pilares mismos del sistema sexo-género, que visualiza la contingencia del mismo y que junto al movimiento feminista provoca un proceso imparable que va desencadenando un nuevo estado de las cosas, un proceso sin vuelta atrás.
Aunque lleguemos a la conclusión de que la necesidad de cambio de sexo es provocada principalmente, cuando no totalmente, por la estructura del sistema social, que tal y como hemos visto es absolutamente sexista, sentimentalmente no podemos abstraernos a su influjo pues vivimos en el, y las construcciones sociales son tan reales para el ser humano como los hechos del mundo físico: “tan real es para una persona por ejemplo saberse y sentirse de nacionalidad gallega, de género masculino o femenino, de una u otra clase social, como para una gacela sentirse perseguida por un león”. Y el género constituye precisamente uno de los constructos sociales más profundos, fuertes y esenciales del sistema social. Este es mi punto de vista. Otras personas prefieren atribuir causas biológicas a la transexualidad. Aunque no descarto que puedan en algunos casos darse este tipo de influencias, considero que los condicionantes sociales son determinantes en este sentido.
Tras estas breves notas pasamos a abordar el tema que nos ocupa: la existencia, en general, de personas transexuales con orientación homosexual y, en particular, sobre las mujeres transexuales lesbianas.
1. Introducción
2. Vivencias
3. Consideraciones políticas
1. Introducción
Nuestra experiencia cotidiana nos muestra la existencia de un elevado índice de lesbianismo entre mujeres transexuales, más elevado que en mujeres no transexuales. En menor proporción constatamos también la existencia de hombres transexuales gays. La realidad es que existen diferencias, aunque a mi juicio tales diferencias no deben constituir motivo de rechazo, ni ser tomadas como absolutas, pero sí deben ser tenidas en cuenta para su comprensión y aceptación. Ejemplos de las diferencias más visibles (variables en cada caso y siempre hablando en términos estadísticos) podrían ser:
+ No somos fértiles, en principio.
+ No tenemos la regla.
+ Las que no nos operamos tenemos genitales masculinos.
¿Podemos imaginar el grado de intensidad con que el sistema social reprime la sexualidad a una lesbiana transexual no operada de genitales? ¿El contundente sentimiento de culpabilidad que le hace sentir? ¿La situación de aislamiento en que la sitúa?
+ Habitualmente una educación masculina que se materializa en ciertos matices de comportamiento, que no tienen por que ser mejores ni peores, sino simplemente diferentes (estadísticamente hablando).
+ Frecuentemente presentamos ciertos rasgos físicos que denotan nuestra procedencia.
+ Etc.
De la misma forma que existen diferencias, también existen coincidencias:
+ La opresión del género masculino que pretende hacernos sentir objetos, juguetes sexuales, que cuando son bonitos son tratados con “cuidado no vayan a romperse”, y que cuando no son de su gusto son despreciados y explotados.
+ La pretensión de una heterosexualidad que rechazamos y nos coloca en no pocas situaciones incómodas. Cuando por fin nuestros queridos representantes heterosexuales del género masculino descubren que no constituyen el objeto de nuestro deseo no lo entienden y por supuesto no lo admiten. Siempre, como en todo hay excepciones.
+ La pretensión de exigirnos el cuidado de los “pobre hombres que llegan cansados de sus importantísimos trabajos”. El cuidado material, el cuidado sexual…
+ Características biológicas dependientes de las hormonas sexuales (distribución corporal de las grasas en las caderas, en los pechos…)
+ Formas culturales de ver la realidad y de funcionar en la vida relacionadas con el género, implicando más nuestra afectividad… (¡siempre estadísticamente hablando!, pues las mujeres somos tan diversas que a menudo resulta difícil encontrar parecido entre nosotras)
+ Etc.
2. Vivencias
En mi caso el constatar atracción sexual hacia las mujeres (transexuales y no transexuales, no hago distinción), supuso un conflicto personal que requirió un verdadero trabajo de asumirme como lesbiana de forma independiente al de asumirme como mujer. Esta disociación, aunque pueda parecer fácil no lo es, os aseguro que no lo es. Más adelante cada persona va encontrando sus propios modos, formas y valores de género, dentro de un proceso de reconstrucción personal. Y también los aspectos del nuevo género que no admite, que no asume como propios, que se rebela contra los mismos.
Una experiencia que condicionó mi vida en este sentido ocurrió a los dos años de comenzar el cambio de sexo cuando compartí mi lesbianismo en una charla titulada “Lesbianas diferentes”, organizada por el Colectivo de Feministas Lesbianas de Madrid, con motivo del 28-J. Asistimos una lesbiana negra, una lesbiana sordomuda y una lesbiana transexual. Contamos como vivíamos nuestro lesbianismo desde nuestras particulares diferencias. Tras esta charla supuse que uno de los ámbitos en los que viviría mi lesbianismo de forma más relajada sería el de la esfera político-asociativa. En un principio me sentí aceptada, pero a la vez bastante sóla pues no conocía ni coincidía con ninguna transexual lesbiana en el entorno político por el que transitaba. Mi presencia en colectivos de lesbianas no generaba apenas conflictos. En la mayoría de los casos era una más del grupo, que si bien parecía difícil entender que una mujer transexual pudiera ser lesbiana, al no existir un número suficiente de personas como yo para constituir un subgrupo dentro de un grupo simplemente el grupo me aceptaba como tal.
Con el transcurso de los años el lesbianismo entre mujeres transexuales fue adquiriendo cada vez mayor visibilidad. Este hecho trajo como consecuencia un mayor posicionamiento de los grupos y de los individuos tanto a favor como en contra. Atrás quedaba la situación de uno o dos casos aislados. Comenzaba la creación de una nueva categoría: “mujeres transexuales lesbianas”. Encuentros de lesbianas que restringían el acceso a mujeres transexuales, grupos de lesbianas que expresaban una especial invitación a mujeres lesbianas transexuales, lesbianas no transexuales que comenzaban a meditar sobre la posibilidad de tener o no tener relaciones con lesbianas transexuales, etc…
3. Consideraciones políticas
Bajo mi punto de vista la situación actual en el Estado español hace necesaria una respuesta política a la realidad de las mujeres transexuales lesbianas. Principalmente para contrarrestar las siguientes problemáticas:
Miedo al rechazo, que en ocasiones genera verdaderas situaciones de angustia y que provoca nuestra reticencia a militar en colectivos de lesbianas, cuando no a reprimir nuestra sexualidad.
Existencia de enormes prejuicios sobre el tema.
Situaciones de intolerancia que llegan a darse incluso dentro del movimiento de liberación sexual, que como tod@s sabemos actualmente une a transexuales, lesbianas, gays y bisexuales en una amplia causa común: “contra la norma sexual que nos oprime”.
La mejor respuesta la desconozco. Se me ocurren dos:
a. Creación de grupos de transexuales lesbianas donde podamos manifestar nuestras vivencias, nuestros miedos, sin temor a visibilizar nuestra condición de transexuales. Donde meditemos y derribemos las estructuras que nos oprimen, las estructuras que niegan nuestra sexualidad, las estructuras que pretenden mantenernos apartadas, mantenernos en el gueto.
b. Hacer explícitas las posturas a favor o en contra dentro de los grupos de lesbianas. De esta forma sabremos en qué grupos podremos militar de forma visible, y en que otros grupos podemos ser rechazadas. Lo peor es la situación de ambigüedad-invisibilidad: el estar en un grupo y no saber realmente si el resto de integrantes nos acepta como transexuales, ya que es una situación que genera angustia, desconfianza y conformismo. Ejemplo de esta respuesta lo podemos encontrar en un colectivo de lesbianas alemanas que en su web invitan a participar a todas las lesbianas, haciendo un especial llamamiento a las lesbianas transexuales: “Invitamos especialmente a las mujeres lesbianas transexuales, a diferencia de otros grupos de lesbianas contrarias a dicha condición”.
Nota de octubre 2006:
Publicado en Mujer Palabra en o hacia el 2002
© Juana Ramos, ex presidenta de Transexualia, Madrid.
Artículo relacionado:
Lesbianismo y transexualidad masculina

bala perduda dijo...
¡Muy interesante, gracias! Además, me viene como anillo al dedo ya que precisamente mañana tengo que hacer un trabajo sobre el tema.
Saludos.
February 14, 2008 @ 9:23 am
D. dijo...
Una apreciación con el valor agregado de la vivencia propia. Hoy siento que paso de prácticamente ignorar el tema -y es que sí, poco se habla “en el ambiente” - a tener una postura propia. ¡Gracias!
Lamentablemente las dos respuestas planteadas hacen evidente la división dentro del movimiento LGBT (no sólo en España): Ni debería tener que existir la necesidad de separar el reclamo de las transexuales lesbianas del resto, ni mucho menos existir grupos en contra. Una humilde opinión.
Divide y…
February 14, 2008 @ 12:03 pm
Maboroshi dijo...
es interesantisimo lo que plantea. el problema de esto es que es un ploanteamiento que puede alterar la definicion de mujer lesbiana, y creo que por eso es tan dificil que se acepte lesbianas transexuales en la comunidad, más cuando a veces la transexualidad es parcial o en algunos casos, es nula. ciertametne es un tema del que se debería hablar muhco, entenderlo, y que todas aquellas lesbianas transexuaes, travestis u otros, expliquen sus experiencias…
solo una duda, que sinceramente me deja pensando sin que sea malintencinoada ni nada:
un hombre, que olvidandose de los roles sociales y del estereotipo que le exige la sociedad, decide vivir como lesbiana, aun si su aspecto es de hombre… se podria considerar una lesbiana? si es así, creo que hemos entrado en el mundo de la completa androginia, en donde nada tiene limites, y lo cual, es muy bueno…. las etiquetas nos reducen, ya que, siguiendo con esta linea, uno comenzaria a preguntarse qué es ser lesbiana? que es ser hombre? que es ser mujer?….
muchos saludos
May 24, 2008 @ 11:31 pm
Clara dijo...
lo que tú planteas, Maboroshhi, ya existe, son los “male lesbians”: “Specifically, a ‘male lesbian’ is a heterosexual man who wishes that he had been born a woman, but who (even if he had been a woman) could only make love to another woman and never to a man…” http://www.love-shy.com/Gilmartin/Chapter05/Malelesbian.html
un tema muy controvertido, pero digno de ser analizado.
desgraciadamente no tengo información en castellano, porque no sé la denominación castellana del término. a lo mejor alguna me ayuda… en alemán se hace una diferencia entre “Frauen-Lesben” (lesbianas mujeres) y “Männer-Lesben” (lesbianas hombres, o será “lesbianos”? jajaja!).
ustedes se acordarán de una de las figuras en L-Word de “Lisa”, un tipo que se denominaba “male lesbian” y que se metió con la figura de Alice Pieszecki.
June 2, 2008 @ 6:30 pm
Clara dijo...
Alice Pieszecki le decía a “Lisa” en uno de los capítulos que él era, por toda su conducta en la relación con ella, “just a typical lesbian”…
June 2, 2008 @ 6:35 pm
Clara dijo...
a propósito…
http://menwholooklikeoldlesbians.blogspot.com/
no son male lesbians, sino que la página no va an serio, dice que son h ombres que parecen lesbianas, un gag…
la verdad que no es nada gracioso, pero hay que ver…
June 2, 2008 @ 7:29 pm
Helio Almuzara dijo...
El tema me interesa muchísimo ya que estoy indagando en mi identidad sexual y puede que sea lesbiano. Me gustaría intercambiar opiniones con quien esté interesado o interesasda.
Me encontrareis en:
http://elvarondelesbos.blogspot.com/
Gracias.
June 14, 2009 @ 11:02 am