Por Cultura Lesbiana
Por Carmen G. Hernández
Ponencia presentada por Carmen G. Hernández en las III Jornades Feministes del País Valencià, 1 diciembre de 2007. Valencia.
Una de las frases más importantes que he aprendido en mi experiencia feminista es aquella de que “lo personal es político.” Siguiendo esa premisa, consideramos muy oportuno abordar nuestra participación en esta mesa partiendo de nuestras propias vivencias.
A través del discurso feminista he crecido como persona, como mujer, como lesbiana. Sin teoría y movimiento feminista, yo no estaría aquí ni sería la persona que soy. No tendría, posiblemente, el compromiso social que tengo como activista ni sería libre para vivir mi vida en plenitud. El feminismo me ha ayudado y me sigue ayudando a quitarme las cadenas que me tocaron al nacer por el simple hecho de ser mujer y además, lesbiana. A ser más feliz, más plena.
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Para empezar quiero afirmar que los contenidos expresados en este texto son producto de mi punto de vista particular, elaborado a través de reflexiones realizadas sobre la transexualidad, considerando que existen diferentes puntos de vista, y que mi objetivo consiste en compartirlo con vosotras sin pretensión de ser la portadora de la verdad absoluta, máxime en un terreno tan desconocido y escurridizo como la transexualidad, y a la vez tan rico y representativo de una de las más deliciosas virtudes del ser humano: la diversidad.
Desde que salí del clóset por segunda vez hace once años creía tener claro que todo el mundo debía hacer lo mismo a como diera lugar; con los amigos, en el trabajo y sobretodo con la familia. A como diera lugar quiere decir que no debía importar ni el lugar ni el momento, porque lo fundamental era quitarse ese piano de encima y empezar así a andar ligero por la vida.
Se han tejido tantos mitos sobre las lesbianas, y hemos sido víctimas de tantos estigmas, que cuando alguien descubre su preferencia por las mujeres, se siente fuera de contexto, y la sociedad y nuestras culturas, la hace sentir un paria, un ser abominable…
El día de hoy me ha dado por ponerme a reflexionar (no se preocupen estos lapsus en mi vida son escasos) sobre esa terrible costumbre que tengo a veces de defender la actitud de la gente que me tolera pero no me acepta.
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