Por Colaboradora
Por Encantada
Hay que acabar con la invisibilidad social de la población homosexual. No se puede vivir en un secuestro emocional, ocultando lo que es uno, escondiéndose, con miedo al rechazo social, escolar o familiar.
Saltando de página en página, el otro día encontré una entrevista a Leopoldo Alas (no “Clarín”, sino el sobrino-bisnieto), en la que aparecía el término que más arriba destaco: “secuestro emocional”. Felicito al autor (homosexual, claro), porque me parece que la expresión es de lo más acertada.
Y es que el armario puede dejar de ser una guarida para convertirse en todo un secuestro emocional. No siempre ocultamos nuestra realidad por decisión propia, o al menos, no siempre es la decisión propia la que prevalece, sino que se presenta como el colofón final de toda una serie de decisiones ajenas que nos secuestran.
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Hay algo en el retraso social de este país que me saca de quicio.
Hace varios meses me encontré con
Hace unos días estuve junto con Izel y unas amigas viendo
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El miércoles pasado Telecinco emitió en el programa Hormigas Blancas, la tercera parte del monográfico dedicado a Isabel Pantoja. En los capítulos anteriores se recorrió su juventud, su matrimonio con Paquirri, sus galas, sus discos,… En el capítulo de esta semana trataban la historia reciente de la artista. Durante varias horas estuvieron analizando la relación de amistad que tenían Isabel Pantoja y Encarna Sanchez. Había tertulianos evitando nombrar la verdadera naturaleza de la relación entre ambas por si hubiera abogados viendo el programa bien atentos y dispuestos a interponer la demanda oportuna.
Se cumplen diez años de la salida del armario de
Aunque parece un fenómeno reciente, el outing es tan antiguo como la historia de la homofobia o del odio humano. Desde los juicios de la santa Inquisición hasta el exterminio en los campos de concentración nazi o el encarcelamiento durante la España franquista, pasando por la publicación en los medios sensacionalistas de las listas de arrestados en bares gays y lésbicos en la época pre-stonewall, denunciar la homosexualidad o transexualidad ha servido para arruinar la vida o la carrera de muchas personas.
La famillia homoparental siempre ha existido, la diferencia es que en la actualidad está reconocida y amparada por la Ley. Lo que no me queda muy claro es si la sociedad respeta verdaderamente este vínculo familiar. Me avegüenzo un poco de mi país, de España. Observo que en otros países donde esta Ley se ha puesto en funcionamiento no ha habido el puñado de histéricos/as en la calle manifestándose en contra ni una repercusión mediática desfavoreciendo la Ley… En España en cambio la gente prefiere caminar hacia atrás, retroceder en el tiempo y jugar a las dictaduras y a las discriminaciones. Es que me resulta tan patético que hoy siga creyendo la gente que una mujer sólo puede ser feliz y reconocida al casarse y tener hijos/as con un hombre, ¿sabéis cuántas personas hay en el mundo? es imposible que todo el mundo sea feliz de la misma forma, que ame y sienta de la misma forma… Afortunadamente.