Por Srta. Russ
Por Srta. Russ
Me da lata esto de estar “tan metida” en lo que llaman movimiento lésbico y gay y a la vez estar tan fuera. Me entero poco y por mail de lo que pasa… hoy, recién levantada leí una noticia sobre un periodista y escritor al que unos pacos acosaron e insultaron. Y hace unas semanas supe de unas mujeres que fueron atacadas por guardias que no las querían dentro de un local.
Y de lo único que me entero son de casos de discriminación y termino leyendo con el corazón amargo por que, aunque se tomen medidas legales al respecto, la cultura homofóbica (que nuestro país trata de esconder con leyes muertas) termina ganándonos… y me incluyo por que si discriminan a dos lesbianas o a un periodista gay, o a un transexual, nos discriminan a tod@s, o por lo menos tod@s estamos expuest@s a ser tratad@s de la misma manera por el sólo hecho de darnos la mano, besarnos o abrazarnos en lugares “que no son para nosotr@s”.
Con esto se me va a las pailas lo que creo que hemos construido (me incluyo por que creo que aporto un granito en construir algo) o lo que creo que nuestra sociedad a avanzado. Me cae la teja que aunque yo no he sido discriminada violentamente, estoy siéndolo a través de otr@s.
Me resulta necesario comentar este tema quizá porque como docente encuentro numerosas incoherencias en todo lo vinculado a la educación. Una de las ideas fundamentales entorno a la cual gira el sistema educativo actual es la de la función principal del maestro/a, pues hoy día éste debe proporcionar a los niños y niñas todos los instrumentos y situaciones posibles para que sea el individuo quien se construya su propia identidad y su propio conocimiento. Se pone especial énfasis en la construcción de la propia identidad, cada niño o niña debe hacerse a si mismo/a. No obstante, encuentro que al tiempo que la sociedad quiere hacer libres a los niños y niñas, también limita a los mismos. Yo creo que en Educación Infantil y en Educación Primaria SI hay que hablar de homosexualidad como una opción más (y NO como un tema aparte en la Educación Secundaria), con la misma naturalidad que se habla de la heterosexualidad.
“Aún persiste en Chile una realidad que discrimina arbitrariamente la existencia, el desarrollo, la vecindad de personas con una distinta opción sexual inferiorizando esta realidad otorgándole el rango de “minoría” ya no sólo cuantitativamente, sino categorizando cualitativamente y con ello justificando, validando y defendiendo la negativa de que otros(as) sean familia al igual que ellos. Lo que demuestra que la LESBOFOBIA EXISTE”
El humo en el aire invitaba aún más a la reflexión. De fondo electro jazz, un par botellines de cerveza y frente a mis ojos, una de mis mejores amigas, con la que siempre me ha fascinado hablar. Algunas veces hablamos de sexo. Es algo anecdótico y cuando intento verlo desde fuera, me doy cuenta de que hablamos como si la una no conociera la realidad de la otra. Ella me habla de lo que le gusta de un hombre, yo le hablo de lo que me gusta de una mujer. Una conversación que enriquece por contraposición. Ella no concibe el sexo sin un sexo masculino y yo le hablo del “alternativo mundo osibilidades del sexo lésbico”. A mí me cuesta creer que alguien no pueda entender el sexo sin un pene. A ella le cuesta creer cómo yo puedo entender el sexo sin un pene. Respect. Es cuestión de gusto.
“El orgullo, -decía mi padre- es algo que se lleva calladamente en la sangre”.
Por
Hubo un tiempo en que yo quería jugar a ser mil personajes diferentes pero jamás quedarme quieta. 