ENTREVISTA CON MADO MARTÍNEZ POR CATHY BLUE
CATHY BLUE: Hola Mado. Felicidades por tu último libro, Secretos Compartidos. Mi nombre es Cathy Blue, aunque tú ya me conoces, ¿podrías explicarle a los lectores quién soy yo?
MADO MARTÍNEZ: Con mucho gusto. Cathy Blue es una de mis heroínas imaginarias. Vives en las páginas de un relato que siempre parece que está a medias, por mucho que les escribas finales, porque en realidad has nacido para ser una estrella del cómic. Eres del futuro, nuestra época actual para ti el Infrapasado. Tienes el pelo azul turquesa. Cuando lloras tus lágrimas son de color rosa y antes de caer al suelo se evaporan. Tu novia se llama Shuan, es oriental y bastante mística. Tú te dedicas a resolver casos paranormales desde que tu madre desapareció en extrañas circunstancias. En mi mente te veo en manga.
CB: En tus relatos se percibe una forma muy especial de vivir el erotismo. ¿Cómo la describirías?
MM: Como elegante. Pero si quieres, puedo ilustrarla con un ejemplo que te dio vida en mi relato para que tod@s l@s lector@s de Cultura Lesbiana puedan disfrutarlo en primicia: Dos segundos más tarde, mis caderas luchaban por balancearse en la búsqueda egoísta de su propio placer. Me cautivó la forma en la que me atraía y alejaba con el suave impulso de sus dedos, primero en mi cintura, luego en mis caderas y después en mi trasero. Secuestró mi lengua con voracidad y por momentos, me fui abandonando a la idea de no ser más que un trozo de pulpa de cerezas deshaciéndose entre el jade de su saliva.
Quería cerrar los ojos pero no podía, porque necesitaba ver aquel rostro transformado por el éxtasis para grabar aquella imagen en mi mente. De aquel modo podría dibujarla siempre así en mis pensamientos. Me hipnotizaron sus jadeos como las oscilaciones de un péndulo vital al que quise imponer un ritmo más frenético y un tictac más sonoro. Yo quería que cada vez gritara más, que gritara más. Hice presa en su cuello con mis labios y atrapé el pulso cálido de las palpitaciones hasta aspirarlas lo suficientemente profundo como para agregarlas a mi propio corazón. Mordí, succioné cada latido, lo tragué con la avidez de un lobezno recién seducido por el sabor metálico de la sangre y me fui entregando a mi propia victoria: los jadeos eran ya un concierto de delirio. Cada vez que su respiración se desordenaba se abría en mí una brecha más honda de deseo.
Shuan se deshizo de mi pequeño lobezno con tanta fuerza como dulzura, apresó mis muñecas y me tumbó sobre la arena. Me dejé robar la voluntad mientras sus cabellos de esmeralda me acariciaban el rostro y su sexo se mecía frotándose sobre mí. Le regalé cada rincón de mi cuerpo para que hiciera con él lo que quisiera y me devolvió la ofrenda con tantos afectos orales que no quedó ni un solo átomo de mi piel sin su mojado premio. Tenía una forma de moverse que cautivó por completo mis sentidos. Consiguió que mi único placer se sustentara en el suyo, de modo que me hallé suplicándole que se corriera sobre mí.
CB: ¡Wow! Recuerdo esa noche con Shuan. Mado, todos los relatos de Secretos Compartidos rozan, aunque sea de tangente, el lesbianismo como algo implícito en la construcción de los mundos de ficción que creas. ¿Por qué?
MM: No es algo que haga a propósito. No decido que mis personajes vayan a ser lesbianos, sino que, casualmente, resulta que además de toda la trama, también son lesbianas. Creo que ahí está el encanto de varios de estos relatos y el motivo por el que resultan diferentes, atractivos y especiales para la gente que los lee.
CB: ¿Qué ha sido lo que te ha impulsado a escribir estos relatos?
MM: Bueno, nunca llegó un día en el que yo me planteara: “Oye, pues voy a escribir un libro de relatos que se va a titular Secretos Compartidos”. Esto no fue así. Llevo escribiendo desde pequeña. Solo con relatos de adolescencia, yo diría que llego a la cifra de unos cuarenta relatos, en su mayoría alegóricos y surrealistas. En Secretos Compartidos se han incluido tres de estos relatos, que escribí entre los dieciséis y los dieciocho años. Durante los años que estuve en la universidad, me dediqué a leer mucho, más que a escribir. Luego me incorporé al mundo laboral nada más terminar el doctorado. Empecé a vivir cada vez más deprisa debido al ritmo que me impone mi trabajo, y quizás también al que yo misma me impongo, de manera que empecé a necesitar escribir de nuevo. Escribir es una suerte de magia con poderes increíbles. Eso es lo que me impulsa, la magia. Además, escribir es como rezar, es un rito especial que te pone en contacto con algo divino.
CB: ¿Cómo fue el proceso de publicación?
MM: Ya había publicado poemas y sinceramente, tenía muchas ganas de compartir mis relatos con la gente, de que los demás pudieran leerlos y sentirse mejor después de haberlos leído, del mismo modo que yo me sentía mejor después de haberlos escrito. Así que mandé una pequeña muestra a unas cuantas editoriales. Fue con Odisea Editorial con quien mejor feeling tuve. Hicimos una selección, intentando dar muestra en el libro de diferentes estilos narrativos, temas, épocas… En este libro hay relatos para todos los gustos, desde luego.
CB: Si te pidiera un saludo para l@s lector@s de Cultura Lesbiana, ¿qué les dirías?
MM: Pues que son las lectoras de un Blog que a mí, especialmente, me gusta mucho y que espero que disfruten de Secretos Compartidos. Como soy una persona cuyo Padre Nuestro es la comunicación, me gustaría, además, que compartiéramos espacios en mi web, que se pongan en contacto conmigo a través de ella (www.madomartinez.com) y que me hagan llegan sus comentarios, pensamientos, inquietudes… También les digo que les mando un beso cósmico virtual. Y a ti también, Cathy.
